
Tubeless significa andar sin cámara: el neumático sella directo contra la llanta y adentro va un líquido sellante que tapa los pinchazos chicos mientras pedaleas. Las ventajas son concretas: puedes usar menos presión (más agarre y comodidad), casi no pinchas con espinas y no hay cámara que se pellizque contra la llanta.
Antes de empezar: ¿tu bici sirve?
Necesitas llanta tubeless ready y neumático tubeless ready (TLR o TR en el costado). Casi todas las MTB y gravel de los últimos años vienen con llantas compatibles; muchas solo traen cámara porque así se arman en fábrica. Si tienes dudas, busca “tubeless ready” en la ficha de tu bici o en la llanta.
Qué necesitas
- Cinta de llanta tubeless del ancho interno de tu llanta (o 2 a 3 mm más). Algunas ruedas ya la traen puesta.
- Válvulas tubeless del largo adecuado para el perfil de tu llanta.
- Sellante. Como referencia, Stan’s recomienda 90 a 120 ml para un neumático de 29” de XC y unos 60 ml para ruta y ciclocross (ficha del fabricante). Un gravel de 40 a 45 mm queda entre ambos.
- Bomba de piso con buen caudal, o una con depósito de aire (tipo “booster”). Una bomba de mano no alcanza para asentar el neumático.
- Desmontables de plástico, agua con detergente y un paño.
Paso a paso
- Saca neumático, cámara y la cinta vieja si es de plástico o tela. Limpia la llanta con alcohol: la cinta nueva no pega sobre grasa ni polvo.
- Pon la cinta tubeless partiendo unos 10 cm antes de la válvula, tirando firme y centrada, y termina con un traslape de 10 cm después de la válvula. Pasa el dedo para que no queden burbujas, sobre todo en los rayos.
- Perfora la cinta en el agujero de la válvula con algo caliente o una punta fina e instala la válvula apretada con la mano.
- Monta un lado del neumático y luego casi todo el otro, dejando unos 30 cm sin entrar.
- Echa el sellante por esa abertura (o después, por la válvula sin el núcleo, con una jeringa) y termina de montar el neumático.
- Moja los bordes con agua y detergente e infla rápido, sin el núcleo de la válvula si tu bomba lo permite. Vas a escuchar “pop, pop”: es el neumático asentándose en la llanta. No pases la presión máxima de la llanta.
- Pon el núcleo de la válvula, infla a tu presión de uso y gira y mueve la rueda en todas direcciones para repartir el sellante por dentro.
- Déjala de lado unos minutos por cada lado, para que el sellante tape los poros del costado.
Si no asienta
- Sube el caudal, no la presión: saca el núcleo de la válvula para que entre más aire de golpe.
- Usa una cámara como truco: monta el neumático con cámara, ínflalo a presión alta y déjalo una noche. Luego desmonta solo un lado, saca la cámara, echa el sellante y vuelve a inflar: el otro lado ya quedó asentado.
- Revisa la cinta: si se ve aire saliendo por los rayos, la cinta quedó mal y hay que repetirla.
Los primeros días
Es normal que pierda algo de presión las primeras 24 a 48 horas mientras el sellante termina de sellar. Infla antes de cada salida esa primera semana y en la primera vuelta gira la rueda para repartir el sellante.
Cada cuánto renovar el sellante
El sellante se seca con el tiempo. Stan’s habla de 2 a 7 meses según el clima y recomienda sacar el neumático una vez al año para limpiar los restos (fuente). En climas cálidos y secos, como el verano de la zona central, conviene revisar cada 2 a 3 meses.
Cómo saber si queda: agita la rueda junto a tu oído. Si suena líquido, hay sellante. Si no suena nada, toca reponer, con unos 30 a 60 ml basta.
Y si pinchas igual
Un corte grande no lo tapa el sellante. Lleva siempre un kit de tarugos (plugs) para tubeless y, para salidas largas, una cámara de repuesto: si todo falla, se saca la válvula, se pone la cámara y sigues.
Revisado el 8 de octubre de 2026.


