
Publicado originalmente en Mundobikes el 1 de julio de 2017 y revisado el 8 de octubre de 2026. Ver la versión original.
Carlos González escribió esta guía en 2017 desde la orilla de la pista: no como entrenador, sino como papá que mira, conversa con todos y aprende. Su hijo Simón no se animaba a correr; un día, sin presión, lo invitó a una carrera fácil en Peñuelas, corrieron juntos disfrazados y terminó en el podio de su categoría. Esa experiencia sigue siendo el mejor resumen de esta guía.
Primero, que le guste andar
Antes de pensar en carreras, lo importante es que el niño disfrute la bici. Las salidas en familia, los juegos en el parque y una escuela de MTB son el mejor punto de partida: ahí aprende técnica (frenar, cambiar, pasar obstáculos, caer) con otros niños de su edad y profesores que saben enseñar.
¿Está listo para correr?

No hay una edad exacta. Algunas señales de que puede ser el momento:
- Anda con soltura: frena, cambia y sube y baja cuestas simples solo.
- Le interesa: pregunta por las carreras o quiere acompañar a sus amigos.
- Tolera bien una salida de la duración de una carrera de su categoría, que para los más chicos suele ser corta.
Si no muestra interés, está bien. No todos los niños quieren competir, y la bici puede ser solo diversión.
Los miedos del niño
Una cosa es la escuela y otra la largada. Con la presión pueden aparecer los miedos: “no estoy preparado”, “me voy a caer”, “voy a llegar último”. Ayuda:
- Partir con una carrera fácil y cercana, como Carlos con Simón.
- Correr juntos si la carrera tiene categoría familiar o de iniciación.
- Celebrar haber terminado, no el lugar. En esa etapa no existe un mal resultado.
Los miedos de los papás
Los niños perciben los miedos de los adultos. “Se puede caer”, “los otros son más grandes”, “mejor no, que está resfriado”. Si el niño quiere y está sano, déjalo intentarlo: solo pueden salir cosas buenas de esa experiencia.
El papá o la mamá “macho alfa”
Lo contrario también pasa: el apoderado que corre por el borde de la pista gritando instrucciones. “¡Más rápido!”, “¡pasa cambio!”, “¡píllalo!”. Esa presión frustra a muchos niños, que terminan dejando la bici. Lo que sirve es:
- Alentar, no instruir durante la carrera. Las instrucciones son para el entrenamiento.
- Preguntar “¿lo pasaste bien?” antes que “¿en qué lugar llegaste?”.
- Dejar que el profesor sea el profesor.
Lo básico de equipo
- Bici del tamaño correcto: el aro se elige por estatura (20, 24 o 26 pulgadas en edad escolar) y el niño debe poder apoyar la punta de los pies en el suelo sentado. Una bici grande “para que le dure” es más difícil de controlar y más peligrosa.
- Casco certificado y bien ajustado, que además es obligatorio por ley.
- Guantes largos y, para bajadas técnicas, rodilleras.
- Frenos que alcance con la mano: muchas manetas permiten ajustar la distancia al puño.
Y lo más importante, como escribía Carlos: darles las herramientas que el deporte puede entregar para su vida, pero sin presión.


