
El sábado 17 de octubre corrí el Gran Fondo Matanzas, que este año llegaba a su tercera edición. Para mí era la segunda participación, y salí convencido de algo: esta es una carrera que quiero tener cada año en mi planificación.
Lo digo como alguien que no es muy de gran fondos. Creo que, en general, se han ido sobreestimando, y los costos han subido mucho para lo que realmente entregan. No es una regla, porque hay organizaciones que están haciendo las cosas muy bien. Matanzas es una de ellas, y tiene todo para seguir creciendo.
La ficha
| Fecha | Sábado 17 de octubre de 2026 |
| Largada y meta | Costanera de Matanzas, comuna de Navidad, Región de O’Higgins |
| Recorrido | Matanzas, Rapel, Litueche, La Estrella y regreso |
| Distancia | 118 km |
| Desnivel | Cerca de 1.400 m |
| Edición | Tercera |
| Sitio oficial | granfondomatanzas.cl |
El lugar y la fecha
Turísticamente, Matanzas invita a ir en familia o con amigos: tiene un paisaje muy atractivo, que se disfruta antes y después de la carrera. Y la fecha, a mediados de octubre, ya demostró que asegura una excelente temperatura para pedalear.
Foto: Bonnefoy Fotografía
La carrera, kilómetro a kilómetro
Los nervios de ponerse un dorsal siempre están, por muchas carreras que uno lleve. A eso súmale un recorrido que no regala nada. El perfil lo resume bien: un comienzo costero, una subida que te deja arriba, más de 70 km en el secano con repechos constantes y un regreso que todavía guarda castigo.

Del km 0 al 20: Matanzas a Rapel. Se sale por la costa y el valle del río Rapel. Es la parte más plana, pero no del todo: hay tres o cuatro repechos cortos, de hasta unos 100 m de altura, que sirven para entrar en calor y para que los grupos se ordenen.
Del km 20 al 25: la subida. Pasado Rapel llega la primera cuesta de verdad: de unos 30 a 170 m en pocos kilómetros, con tramos que según el track rozan el 9 %. Aquí se hace la primera selección, y es clave quedar en un buen grupo.
Del km 25 al 75: el secano. Desde ahí el camino sigue subiendo de a poco, pasando por Litueche (km 39) y bordeando los 300 m. Después de un bajón hasta La Estrella (km 59) viene otra subida, y el punto más alto, de 382 m, llega cerca del km 73. Es un tramo largo de repechos que no dan tregua y, en algunos sectores, de viento en contra. Es donde el grupo vale oro.
Del km 75 al 100: el regreso. Se vuelve por Litueche (km 80) en una bajada larga y suave, y antes de llegar a Rapel el camino cae fuerte de vuelta al nivel del río.
Del km 100 a la meta: los últimos repechos. Cuando uno cree que ya está, la costa guarda un par de subidas cortas, una de ellas de un kilómetro y medio con pendiente en torno al 5 %, con 100 km en las piernas.
Mi consejo para quien vaya el próximo año: preocúpate de ir en un buen grupo. Los 118 km son muy desafiantes, y entre la altimetría, el viento y los repechos, ir solo se paga caro.
Yo, antes de la largada.
Una organización que cuida los detalles
Lo que hace que vuelva es la organización. En la ruta hay un staff de banderilleros que va encauzando a todos los corredores para que nadie se pierda. La participación de la municipalidad se nota: hay cortes de calles seguros, con apoyo de Carabineros. Eso permite sentirse seguro y preocuparse solo de lo deportivo, de cumplir los objetivos que uno lleva.
El tercer tiempo (y el cuarto)
Y al terminar, un tercer e incluso cuarto tiempo excelentes: pizzas, cervezas, bebidas y picoteo variado en buenas cantidades, más masajes y todo lo necesario para agasajar a los cerca de 500 corredores que llegamos a la meta. Son detalles que hacen la diferencia.

Por qué quiero volver
El Gran Fondo Matanzas tiene todo para crecer: un recorrido exigente y bonito, un lugar que invita a quedarse, una fecha con buen clima y, sobre todo, una organización que se preocupa de que el corredor la pase bien de principio a fin. Para mí ya dejó de ser una carrera más y se transformó en un desafío para repetir año a año.
Nos vemos en la cuarta edición.


